JEAN PAUL GAULTIER llega al Anahuacalli de Diego Rivera con exposición de diseños mexicanos

Como Frida y Diego, Jean Paul Gaultier aprovecha la riqueza que surge del contraste. La pasión del diseñador francés por Kahlo y lo mexicano tiene sus inicios en otra historia de amor. Desde los cinco años, la abuela de Jean Paul lo introduce al mundo de la moda y los corsés, y a la posibilidad de vivir libremente.

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Ese cariño fue el motor de la creatividad juguetona y estilo irreverente del enfant terrible de las pasarelas. Gaultier vio en la dualidad la base de su trabajo, como lo demuestran sus elementos icónicos: el corsé -símbolo de lo femenino- y la camiseta marinera -emblema de lo masculino. El Anahuacalli es el lugar ideal para el encuentro de los opuestos complementarios.

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Jean Paul entró en contacto con Frida a principios de los 90, cuando la cantante Madonna -a quien le diseñaba el vestuario- le mostró los cuadros de la artista en su colección. Gaultier se apasionó por la obra de Kahlo, tan perturbadora y, a la vez, llena de vitalidad. Le declaró su amor incondicional en 1998, durante la Fashion Week de París. Canastas, mazorcas, flores de cempasúchil decoraron la ropa y la pasarela dedicada a la pintora.

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Le declaró su amor incondicional en 1998, durante el Fashion Week de París.

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En vida, Frida misma ya había llamado la atención de la alta costura. En Nueva York, durante octubre de 1937, apareció un reportaje sobre su forma de vestir en la revista Vogue. Setenta y cinco años más tarde, en octubre de 2012, la famosa imagen que le tomara a Frida el fotógrafo húngaro Nickolas Muray se vuelve la portada de la revista Vogue México.

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Ese mismo año, en la Casa Azul, se inaugura la exposición Las apariencias engañan: Los vestidos de Frida Kahlo, donde se presenta una de las creaciones de Jean Paul Gaultier tomando a la pintora como musa. Hoy, el estudio del Anahuacalli recibe 19 vestidos del diseñador inspirados en México y sus contrastes, agrupados en tres temas: Frida, su alegría, tristeza y cicatrices; la lucha libre, con su aire retro, en donde hombres y mujeres combaten por igual, y el arte popular -papel maché, textiles bordados, vestuarios tradicionales- que ha llevado a Gaultier a calificar nuestro país como un lugar “desbordado en vigor y donde el futuro se inventa”.

Hoy, el estudio del Anahuacalli recibe 19 vestidos del diseñador inspirados en México y sus contrastes, agrupados en tres temas:

  • Frida, su alegría, tristeza y cicatrices.
  • La lucha libre, con su aire retro, en donde hombres y mujeres combaten por igual.
  • El arte popular -papel maché, textiles bordados, vestuarios tradicionales- que ha llevado a Gaultier a calificar nuestro país como un lugar “desbordado en vigor y donde el futuro se inventa”.